martes, 26 de enero de 2010

Discos: Variaciones sobre Spinetta de Guillermo Di Pietro


Fue sin querer que me topé con este obra...,desconociendo por completo a su autor y a su música..., solo motivado por la curiosidad que ha despertado en mí, la hojarasca de músicos de vertiente académica que se han entregado a la imaginería poético-musical de Spinetta,como los objetos se entregan sensualmente a la irresistible seducción de la gravedad.
Una vez que el material yacía ya en mis manos, luego de un proceso arduo de búsqueda (una de las mega cadenas de discos lo tenía catalogado como Rock-¿?), solo restaba escucharlo...

La escucha es túnel hacia una convergencia de confrontaciones entre lo conocido y lo que no lo es; en este último caso lo que se encuentra se tantea con animosidad, en ansias de asirlo y luego darle algún posible significado, que más que seguro, es altamente provisional al momento.

No pensé encontrarme con un material tan potencialmente rico en significados. El por qué se posa sobre una compaginación de factores, pero sin embargo, hay algunos que se ofrecen de un modo distinto, como la belleza áspera.

No quiero anticipar la sorpresa de la escucha, intento no hacerlo,pero hay cruces o hibridaciones que raspan la cognición de soslayo, rasgando su empapelado..., por ejemplo el iridiscente caso de una melodía Spinetteana con una pieza de Satiè, o con una de las obras para piano de Schoenberg. Estas complicidades entre señas académicas y la cancionística popular-urbana,(a las que puedo denominar citas de orden estructural en los casos citados)que inundan también otras variaciones, son gritos sordos para recuperar la vanguardia en terminos Argentinos, hacerse eco del legado, de la tradición hibridada con lo vernáculo, para despertar a dormidos terminos que suelen llenarse solo de vacío.

El disco presenta diez variaciones sobre distintas canciones del repertorio de Spinetta,(Durazno sangrando, Plegaria, Para ir, Laura va, Alma de diamante, Por, Los libros de la buena memoria, Ekathé, Preciosa dama azul y Jazmín) con tratamientos bien académicos en general, una obra seria con muy buenas interpretaciones y originales montajes compositivos.
Cada una de estas piezas conlleva consigo un "motivo de variación", tal cual como lo denomina Di Pietro. Estos motivos producen un juego de roce y musicalidad constante, y son los encargados de acarrear el legado histórico para el apareamiento con la obra de Spinetta.

"En esta grabación conviven, creo sin discordia,diferentes formas de ordenar el material sonoro producido por un piano convencional.La escucha implica, como siempre, una colaboración y una complicidad." (Fragmento del prólogo al disco por su autor)

Les dejo acá más información sobre este músico, y de paso se pueden escuchar algunas de las canciones de este disco.

http://www.myspace.com/guillermodipietro

domingo, 24 de enero de 2010

Hacia una epistemología de la vanguardia Argentina-3ra. y última parte-

CONCLUSIÓN

Hacia una epistemología Argentina

A lo largo de las distintas exposiciones, hemos encontrado mucha e interesante información en referencia a la consideración de una vanguardia argentina.
A continuación listaré los conceptos más sobresalientes a mi juicio de los distintos expositores.


-Crítica al anti-institucionalismo. (Giunta)

-La experimentación. (Giunta)

-Crítica a la escisión entre vanguardia artística y vanguardia política. (Tarcus)

-La vanguardia como importación. (Piro)

-Mercado y vanguardia. (Piro)

-La mediocridad como vanguardia. (Piro)

-Los editores como vanguardia. (Piro)

-Legado en disputa (desde lo hegemónico a la oposición) (Longoni)

-Vanguardia “moderada”. (Longoni)

-Recuperación de cruces omitidos entre política y arte. (Longoni)

-Vanguardia como efecto sobre el entorno, el contexto, y no como enciclopedia textual. (Longoni)

-La vanguardia como categoría histórica, o período concreto de radicalización de lo nuevo. (Dubatti)

-Capacidad de incidencia en lo real, desde lo micro-político (Dubatti)

-Vanguardia como proceso de modernización. (Dubatti)

-Vanguardia como arte de avanzada. (Monjeau)

-“Tradición” de vanguardia, como progreso artístico del arte en función de lo nuevo. (Monjeau)

-Contradicción entre producto artístico y respuesta a las instituciones. (Janches)

-El anti-espacio (Janches)

-La vanguardia como moda, como producto editorial de consumo. (Janches)

-La ilegibilidad como nueva dimensión de la obra artística. (Jarkowsky)

-Diferencias entre lo nuevo y lo actual en arte. (Jarkowsky)

-Semblante de vanguardia (Teocharidis)

-Solo la desconexión de los materiales no es vanguardia. (Teocharidis)

-La vanguardia como una cuestión más de género que conceptual. (Teocharidis)



Entonces estamos frente a una compleja situación de definiciones y conceptualización,
que puede entenderse a partir de dilucidar los componentes internos de la trama.
Los conceptos explicitados en el cuadro anterior configuran, a modo personal, un base a partir de la cuál es plausible construir y re- posicionar una definición de la vanguardia argentina.
Los expositores, a su tiempo y modo, han vislumbrado y han volcado su opinión al respecto de la cuestión. La tarea consiste ahora en armar el rompecabezas con el aporte conceptual de los expositores, para que la imagen de la vanguardia argentina se genuina y no mero reflejo de lo que ha sucedido en oto lugar, otro tiempo.
Valiosas las consideraciones vernáculas que han deslizado los convocados por el Rojas, sobre todo por esa defensa y búsqueda de una propia identidad no extranjerizada.
Valiosas también las críticas a la bibliografía, que se ha tergiversado en ansias de pretendida universalidad, obstaculizando hasta las definiciones conceptuales de la vanguardia en otros contextos.
Todos estos pasos son imprescindibles para trazar el camino que nos conduzca al objetivo del trabajo, pues de otro modo caeríamos nuevamente en el atajo histórico extranjerizante.

Es por ello que, un aporte que considere las sugerencias anteriormente expuestas, aproxime un enfoque que tienda a desarrollar sus propias definiciones de vanguardia.
A modo de ideas, sugiero tener en cuenta los siguientes aspectos:

-) Revisión crítica de la literatura sobre las vanguardias, en función de su anclaje contextual, y las consecuencias de su extrapolación. Como ejemplo podemos citar Teoría de la Vanguardia de Peter Burguer, ya que ha sido uno de los libros que han sentado base sobre el tema, y puesto a consideración en las exposiciones, sin dejar de tener en cuenta que debe ser abordado a partir de su propio contexto y perspectiva.
Muchos de los rasgos de las vanguardias propuestos a partir de este libro, no funcionan necesariamente en nuestro contexto, porque nuestro tejido cultural (en el sentido más amplio) es otro. La crítica al anti-institucionalismo (como bien lo expone contundentemente Andrea Giunta) es un claro ejemplo, un concepto víctima, de pretender una traslación directa, sin más. El no tener en cuenta estas particularidades nos lleva a pensar en una vanguardia de importación, pretendiendo el mismo efecto en diferentes contextos.

-) Recuperación de la dimensión política como componente activo de los procesos artísticos; de un proyecto común entre arte y política. Primeramente a partir de la conciencia de la interrelación de estas dos esferas en las llamadas vanguardias históricas, para luego ir en busca de esos cruces omitidos en nuestra historia, y posteriormente ver como operan hoy en nuestra realidad, y esto a partir de todos los regionalismos.

-) El punto anterior nos ofrece entonces, todo un legado, una tradición. El pensar la vanguardia en estos términos es algo que no pude dejar de considerarse, pero sin perder en cuenta la perspectiva histórica de nuestro abordaje. El resignificar la historia, sobre todo en arte, abre todo un abanico hermenéutico que bien puede ser explotado por situaciones u obras artísticas, abriéndole el camino a una profundidad temporal alejada del presente, con su potencialidad puesta a futuro. Cito el ejemplo de las fuentes de agua y la oposición a la muestra de “Dalí monumental”, abordado en la exposición por Ana Longoni.

-) Modernización y vanguardia. Primeramente tendríamos que considerar, nuevamente, una cuestión local acerca de los procesos de Modernización. Nuevamente los contextos.
Luego poner a consideración la tensión entre vanguardia y Modernización, y a partir de allí entonces pensar si nuestra vanguardia no ha sido en realidad nuestra Modernización.
Traigo a colación aquí, el concepto de lo nuevo, quizá uno de los rasgos que nadie ha dejado de comentar. Este concepto es nombrado como en función de no perder en cuenta, más allá de la historia y las disímiles definiciones, que siempre puede haber vanguardia en cuanto aparezcan elementos o rasgos novedosos en la práctica artística. Ojo: Nuevo, modernización, actual, son conceptos que deben re-definirse y diferenciarse, entre sí, y también en función dialéctica con los conceptos de arte y vanguardia.

-) Se ha comentado mucho la sensación de percibir una vanguardia como minimizada: “moderada” , de “semblante” o “minusválida”. En todas ellas circula la idea que las experiencias artísticas Argentinas no han sido verdaderamente vanguardistas, sino, que han imitado experiencias extranjeras, o no han generado un proyecto más amplio que abarque lo político o lo social. Al decir que no son vanguardistas, es porque estamos comparando con otro modelo de vanguardia, entonces pregunto ¿cuál es ese otro modelo de vanguardia, las históricas o un idealismo? En verdad una afirmación así, encierra media verdad y media mentira, porque por un lado gravita la idea de no cumplir con ciertas “expectativas” de vanguardia, pero, como se dijo en alguna de las exposiciones, si esos rasgos de la vanguardia tradicional generan novedad al incorporarlos a nuestro contexto, no habría tanta contradicción.

-) Mercado y vanguardia: Parece haber, hoy más que nunca, una estrecha relación entre estos conceptos. Tenemos el caso de la arquitectura, donde Janches nos contaba, que son las revistas editoriales las que marcan tendencia, moda, vanguardia y consumo. Son ellas que deciden que se publicita y que no en tal número; y por medio de la publicidad, se toma contacto con el público. Y en esa decisión reside también un acto político. También Piro piensa la vanguardia relacionada con los editores, son ellos, dice, los que toman riesgos, al poner a merced del mercado un producto artístico.
De ahí también que participar de cierto consumo de vanguardia (galerías, revistas, actitudes, productos, concursos, modismos), genere la idea de vanguardia como moda, que desde cierto punto de vista, son dos conceptos antagónicos.

-) La ilegibilidad es un concepto plausible de ser tenido en cuenta, ya que se podría trazar toda una historia a partir de la tensión legible/ilegible, y creo que incorpora una perspectiva nueva en la elaboración de nuestra vanguardia.

-) La experimentación, la exploración de los lenguajes artísticos es todo un hecho en nuestra latitudes, eso le reprocha Andrea Giunta a Burguer como aspecto que no ha sido debidamente tenido en cuenta. Pero otro lado el abuso que se ha hecho de la desconexión, de la ausencia de todo programa, linda en muchos casos con la mediocridad. Como se ha dicho, si la exploración no genera ningún camino, simplemente se queda en eso. Repetir ciertos gestos de vanguardia porque sí, es un sin sentido.



Entonces, por lo expuesto anteriormente, queda en evidencia la factibilidad de construir una definición Argentina del concepto de vanguardia.
Para ello, primeramente, es necesario trazar una revisión crítica de la bibliografía fundamental para entender el fenómeno en contexto, cómo se irradia, cómo sucede en otros lugares otros tiempos, y sobre todo, el por qué. Solo así podemos atender la totalidad de los aspectos en situación contextual y dialéctica.
La política, la tecnología, son aspectos que no deben dejarse de lado, ya que afectan al hecho en sí, en su esencia y en sus aspectos de distribución.
La posición que ocupe nuestro país en todos lo ítems en que pueda categorizarse, en latinoamérica, en occidente o en el globo, inmediatamente repercute en peculiaridades que deben ser tenidas en cuenta. ¿Cómo puede ser un rasgo la anti-institucionalidad en un contexto sin instituciones?
Cada disciplina artística aporta una aproximación o un desvío que no puede solaparse en función de las generalizaciones; mientras que en algunas disciplinas lo moderno se ha confundido con la vanguardia, en la danza en cambio, como cuenta Teocharidis, se ha reaccionado contra lo moderno.

Posteriormente re construir o construir, nuestra historia artística para desprender mediante su análisis, los rasgos que la identifican, los cuales deben sopesarse en función de su entramado contextual, y en dialéctica con la historia y la cultura de las vanguardias históricas.
 
Marco Armellino


Bibliografía y fuentes

* Beigel, Fernanda (2006). La epopeya de una generación y una revista. Las redes editoriales de José Carlos Mariátegui en América Latina. Argentina. Ed. Biblios

*De la Fuente A. José Alberto en Literatura y Lingüística. (2005). N° 16, págs: 31-50 Santigo de Chile.

*De Micheli, Mario 1966(1992).Las vanguardias artísticas del siglo xx. Madrid. Alianza Editorial.

*Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation

* Schwartz, Jorge. (1991).Las vanguardias latinoamericanas. Textos programáticos y críticos. Madrid: Ediciones Cátedra.

*Sebreli, Juan José (2000). Las aventuras de la vanguardia. Bs. As. Sudamericana

*Vanguardias Argentinas (2003) Argentina- Ed. Libros del Rojas.

miércoles, 20 de enero de 2010

Hacia una epistemología de la vanguardia Argentina-Parte II

A continuación describo los conceptos, a mi punto de vista más importantes, a fin de vislumbrar un acercamiento a la conceptualización epistemología de una vanguardia argentina, que son producto de las exposiciones de algunas de las personas que han intervenido en el ciclo.


Andrea Giunta:


(Historiadora del Arte, docente e investigadora de la UBA)

El antiinstitucionalismo como rasgo de la vanguardia es una perspectiva limitada para definir lo latino americano. Esta limitación conceptual viene del libro de Burguer, al que habría que enfocarlo desde su historicidad, su contexto.

Andrea Giunta toca un tema central: critica el antiinstitucionalismo como rasgo distintivo de las vanguardias, y muy sabiamente se pregunta:


¿En que medida pudo la vanguardia latinoamericana definirse centralmente por su antiinstitucionalismo cuando las instituciones o bien no existían o se originaban al mismo tiempo que los gestos y las estrategias de vanguardia?


Para aclarar esto cuenta que el muralismo mexicano ha sido visto como vanguardia, ya que se convertía en anti-institucional al salir del ámbito de las instituciones y acaparar lo público, pero esta lógica, dice, oculta otra institucionalidad, para ella más poderosa que la anterior, que la del estado que otorga subsidios, consignas y que administra muros, por más públicos que sean.

El sentido de lo experimental, de la exploración del material, de la indagación en la forma y en los recursos del lenguaje, son aspectos que hasta cierto punto son obliterados por Burguer, y que juegan un papel muy importante para hablar de vanguardia en Argentina.

También comenta que el arte Argentino enarbola la ausencia de programa (objetivos, propósitos), y por supuesto toda responsabilidad respecto de lo que anticiparon las precedentes vanguardias. Renunciando a esto, también se renuncia a toda justificación de discurso, a toda interpretación. El gesto de renuncia es justificativo en cuanto no se reproduzca como un gesto vacío en si mismo:


“Un gesto de iconoclasia que puede repetirse como un tic, como una mueca, como un movimiento involuntario que no remite a ningún otro sentido mas allá de su propia gestualidad monótona”



Horacio Tarcus


(Historiador, docente e investigador de la UBA y la UNLP)

No pueden pensarse las vanguardias artísticas desvinculadas de la historia, de las vanguardias políticas. Son como historias paralelas que se cruzan y se prestan elementos entre si, y ciertas veces confluyen en el tiempo marcando hitos históricos-artísticos.

Para citar algunos ejemplos: el Futurismo y los movimientos de vanguardia de la URSS de los años 20; el movimiento surrealista Francés ingresando al PC y luego al Trotskismo; el encuentro entre Diego Rivera, Trotski y Bretón en 1838 en México; el movimiento situacionista que fue el programa del Mayo Francés; la revista Amauta de Mariátegui, etc.

Lo que hay que tener en cuenta es la historia de sus encuentros y desencuentros, dice, quizá lo que tengan en común, es el hecho de querer provocar o promover un cambio de vida.

En definitiva, cuenta, lo que habría que cuestionar es esa escisión entre vanguardia artística y vanguardia política, como esferas separadas de la experiencia humana.


Guillermo Piro


(Poeta, narrador y traductor. Coordinador de Critica Literaria del Rojas)

Se pregunta, en términos literarios, no solo se existe actualmente una vanguardia, sino, si alguna vez ha existido alguna; y extiende su duda al pensar si no serán empresas de importación, en cuanto muchas veces lo que ha sucedido como vanguardia en argentina, había ocurrido ya tiempo atrás en otros lugares: Girondo-Apollinaire, Manuel Puig- Ivi Compton Burnett, por solo citar algunos.

Hoy es imposible pensar una vanguardia cuando no hay mercado. No hay industria editorial, no hay nada.

Otros de los rasgos que empeoran la cuestión, dice, se relaciona con el exceso de prolijidad, de virtuosismo, de buenas intenciones, de bondad; y afirma que el futuro de la poesía está en los malos escritores porque son los que corren grandes riesgos, los que no se cuidan.

También afirma que hay una especie de vanguardia “minusválida”, y comenta la conferencia que dio Enzensberger en Alemania, presentando la maquina de hacer poesía, una especie de maquina de escribir que hacía combinaciones de palabras, y ante una pregunta respondió “Yo escribo mejor que esta maquina; si alguien no es capaz de escribir mejor que esta maquina no tiene que dedicarse a la poesía”. Entonces Piro remata diciendo que si uno pone mal las comas o escribe mal, puede pasar por vanguardista.

Otro de lo puntos más importantes de su disertación, es el que alude a los editores, diciendo que estos son la vanguardia y no los autores. Son ellos, cuenta, los que conservan gestos irreverentes, son editoriales muy pequeñas que han surgido últimamente, y de ellos depende la renovación. Ellos y todo su equipo satelital (críticos, informantes, etc.), son los que preparan la pista de aterrizaje de los futuros renovadores, para que no sean rechazados cuando aparezcan.

Cuenta un caso muy particular, de una novela editada por un sello muy pequeño; dicha novela llevaba como título “El mendigo chupapijas” de Pablo Pérez, del cual Guillermo Piro afirma lo siguiente:


“Me atrajo ese gesto irreverente, ese gesto de oponerse a todo el sistema cultural”, “…la novela en sí desilusionaba muchísimo porque era mucho mas irreverente el acto de editarla, que el acto de escribirla o leerla”


Piro termina su discurso, afirmando que en parte, el futuro de la vanguardia depende de apostar resuelta y fanáticamente a la mediocridad para fundar una industria cultural, y esperar que a partir de esto aparezca alguna fuerza vanguardista que se le oponga.



Ana Longoni


(Licenciada en Letras y docente de la UBA. Integra la comisión directiva del CeDinCi, y es parte del comité editor de la revista El Rodaballo.)

Pensar que vivimos el futuro de las vanguardias, es una paradoja de doble fracaso, porque si la vanguardia pensaba unir el arte y la vida, no fue ella quien lo logró, sino, la tecnología; y por el otro lado, pensar que desde la posguerra las vanguardias tienen una posición hegemónica, también es fraude o fracaso, ya que esos gestos subversivos fueron integrados a la institución arte e incorporados, por lo tanto, dentro de lo que se atacaba, volviéndose un ritual tedioso y conservador, y siendo blanco de las clases dominantes.

Pero hay otros que piensan de otro modo, ya que retomar los lineamientos de la vanguardia histórica, puede llevar a desatar todas aquellas energías utópicas, y ser pensadas no como una anticipación de futuro pensada por ellos, sino, como nuestro mejor pasado, un pasado que prefigura nuestra contemporaneidad como una imagen fantasma.

Ya sabemos que las vanguardias son un cúmulo de experiencias cruciales del S. XX, pero la cuestión es desde que sentido puede leerse, y reapropiarse ese legado. Pensarlas como tradición en tanto componente activo del presente, como un legado en disputa, ya que pueden rastrearse tanto desde lo hegemónico como desde la oposición, como pugna por definir su sentido.

De algún modo, la vanguardia argentina fue una vanguardia “moderada”, ya que se la ha despolitizado, reduciendo los cruces entre arte y política, y por lo tanto, la densidad utópica de las obras. Para corregir esta cuestión, habría que recuperar esos cruces omitidos, para acercarnos a esa revulsividad que todavía podrían guardar en la definición del presente.

Para cerrar, hace referencia a dos intervenciones callejeras y colectivas que se han realizado recientemente en Buenos Aires.

Una es la del grupo Etcétera, que en 1999, expuso frente a la puerta de acceso de “Dalí monumental”, su versión de La última cena, consistiendo esta en una pintura donde se veía a Cristo junto a Videla, Menem, La pantera Rosa, Lenin, entre otros; de lo que se trataba era de decir” No traigan a Dalí”, desde una forma muda y pictórica, remedando el gesto que dos jóvenes y desconocidos en ese momento (Duchamp y Dalí), habían tenido ante una exposición de Da Vinci en España, para la cual habían preparado una pancarta con la Mona Lisa con bigotes al grito de “ No traigan a la Mona Lisa

El otro caso es de un colectivo sin nombre, que en 2002 replicó una acción en homenaje al Che Guevara que había fracasado en 1968, la cual consistía en teñir de rojo las aguas de las fuentes porteñas. En aquel entonces, el agua de las fuentes se renovaba continuamente, por lo cual, el tinte se diluyó en pocos minutos, fracasando con el sentido. La crisis devenida en Argentina actualmente, estancó las aguas de las fuentes, y entonces la fuente del Congreso se tiño de sangre.

Para terminar de ilustrar estas intervenciones, Longoni dice lo siguiente:


“Dos citas, dos homenajes a la vanguardia”,

“Formas distintas de apropiarse de ese legado, desde la vuelta de tuerca o la mitificación, para intervenir el presente”


Y concluye aseverando que la vanguardia no se define por ser una enciclopedia de recursos o una reserva textual, sino, por el efecto sobre el entorno, el contexto en que interviene, y por su condición utópica.


JorgeDubatti


(Licenciado en letras, docente e investigador, director del Centro de Investigaciones de Historia y Teoría Teatral del Rojas)

Dubatti habla de la vanguardia en relación al teatro. Piensa que la vanguardia debe ser considerada tanto como una categoría histórica, o sea una herramienta teórica para pensar la historia teatral, como un período concreto dentro de la historia del teatro occidental. Como categoría historiológica la define como “una radicalización inédita del fenómeno de lo nuevo dentro de occidente”, y explica que la vanguardia implica la vez primera en que se lucha, no contra algo inmediatamente anterior, o algo puntual, mas bien contra toda la institución teatral como totalidad, es decir, todo el desarrollo histórico en sus formas de producción, de circulación y de recepción.

Afirma que a la vanguardia teatral le correspondería un período muy breve, entre 1909 y 1939, y que los fundamentos en ese período son dos rasgos esenciales: la búsqueda de la fusión entre arte y vida, y la búsqueda complementaria de la disolución de la institución arte. De estos dos rasgos, considera el primero como el que de algún modo ha sido el más realizable; y al segundo como un imposible, ya que:


“…en la medida (la vanguardia) en que va instalando su régimen de afecciones, su poética, su pragmática, va instalando su propio museo, va construyendo su propia institucionalidad. Es decir, va siendo tomado por la institución arte, va institucionalizándose. Por lo tanto, la práctica artística fuera de la institución arte es imposible. Porque la institución arte devora a la vanguardia, o la propia vanguardia se encarga de sumarse a la institución arte”


También dice que lo que se ha llamado vanguardia corresponde más a un proceso de modernización que a los rasgos que identificarían a las vanguardias más históricas, como la identificación del arte con la vida o su anti-institucionalidad. Por lo tanto:


“…lo que en el teatro de Argentina corresponde al lapso de la vanguardia histórica sería modernización; es decir, una apropiación de las grandes poéticas que implicarían un pulso menos radicalizado de cuestionamiento y superación critica de lo anterior”


Luego considera que para él, los grandes legados de la vanguardia en el campo teatral serían:

-Función de “desautomatización” de la percepción de la realidad.

-Mecanismo de traducción de lo nuevo.

-La capacidad del arte de incidir políticamente.

-El arte como encarnación de lo político, como práctica de lo político.

-La “religación con lo arcaico”, como apocatástasis, como el regreso a los orígenes (en clave Artaudiana)

Por último, llama la atención de la capacidad del arte de incidir en lo real, pero no en vinculación como lo macro-político, sino, en el orden de lo micro-político, ya que se cree que la vanguardia suele asociarse con gestos muy ruidosos, y por el contraria también puede concretarse con gestos muy silenciosos, con gestos absolutamente micro-políticos.


Federico Monjeau


(Docente titular de Estética Musical de la carrera de Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Es consejo del miembro editor de la revista Punto de vista, y crítico de Clarín.)

Monjeau comienza su discurso de modo crítico hacia Burguer, denotando algunos rasgos que no encuentran ecos en al caso de la música:


“La música no se lleva bien con las premisas de lo que Burguer define como características del arte de vanguardia, o como la condición de la vanguardia, básicamente la crítica al ideal de autonomía, la crítica a la institución arte, y, lo que es más importante, la crítica al ideal de organicidad. Me parece que en el caso de la música, si nosotros consideramos movimientos o escuelas que nadie podría sustraer de la experiencia de vanguardia, como es el caso del atonalismo, primero, y después del dodecafonismo, nada de eso se produce a partir de una crítica al ideal de autonomía, sino a partir de una profundización de ese ideal; y nada de eso se produce en contra de una organicidad, sino a favor de una organicidad mas justa”


Defiende la idea de vanguardia como, simplemente, arte de avanzada, más allá de la doctrina Burguereana, diciendo que pensándolo de este modo, el término es amplio y hospitalario; y que con respecto a pensar la vanguardia a partir de un material que va evolucionando históricamente dejando atrás otros materiales, esa es una idea que no sobrevive.

A este último comentario, cita el caso de Gandini, cuya obra refuta el concepto modernista del material histórico, al construir muchas de sus obras a partir de citas de otras músicas de la tradición centro europea. Según Monjeau, Gandini no buscaba afirmar una tradición, sino, salir de los lugares comunes, y cita unas palabras de este compositor:


“Hoy lo nuevo no está en los materiales, sino en la sintaxis, en la manera en como esos materiales se combinan entre si”


Luego, Gandini, deja de utilizar las citas de fragmentos, más o menos evidentes, para pasar a un período de mayor abstracción, para dar lugar a la cita, por ejemplo, de un género. Entonces en el, la vanguardia sobrevive como huella.

Para terminar, Monjeau, adscribe a la idea de una “tradición” de la vanguardia , y que esta está ligada fuertemente a la idea de progreso artístico, pero no en el sentido de mejora, mas bien de un arte impelido por la necesidad de lo nuevo.


Flavio Janches


(Arquitecto, urbanista y docente de la UBA)

Primeramente deja planteado el hecho contradictorio que asume una vanguardia arquitectónica, donde por un lado trata de construir un hecho cultural representativo de la sociedad, y por el otro debe responder a cuestiones de funcionamiento, tecnología, presupuestos, y otra cantidad de cosas que son ajenas a la voluntad del arquitecto y representativas a la vez, del poder al que responde; y plantearse entonces una idea de vanguardia, es plantearse como transgredir la institucionalidad que representa.

Otra circunstancia es la cuestión editorial, ya que hay una exageración de publicaciones que son las que marcan tendencias, y por lo tanto el pulso de la vanguardia:


“Sintetizando, esas instituciones-las empresas de tecnologías, los fondos de inversión y las publicaciones- son las que manipulan la ficción de las vanguardias y los mitos internacionales, modificados a una velocidad casi bimestral, que coincide con cada nuevo número de las revistas”


Un caso de vanguardia ideal, puede ser ejemplificado por Le Corbusier y Mies van der Rohe, considerando un espacio construido en función de un espacio abierto, sin límites y transparente; si el espacio perfecto era delimitado e identificable, entonces este nuevo espacio es el anti-espacio. Aclaro luego, que estas ideas se traducen en Buenos Aires no como vanguardia, sino, como estética:


“ Hoy, como ya dije anteriormente, no encuentro una vanguardia basada en la transformación profunda de los paradigmas construidos en el movimiento moderno; lo veo mas como un transformación de parámetros espaciales que, en muchos casos, conforman una moda modificada a una velocidad que no da tiempo ni a discutirlas”



Aníbal Jarkowsky


(Novelista, docente secundario y universitario, crítico especializado en literatura Argentina del S. XX)

Jarkowsky opina que en parte, la resonancia que ha tenido la vanguardia se debe al hecho de haber introducido, de manera violenta, una nueva dimensión en la obra artística, que es la ilegibilidad; las obras en vez de definirse por su claridad o transferencia, comienzan a serlo por su condición ilegible.

Luego hace una distinción entre lo nuevo y lo actual en arte, y los piensa como contrarios. Los gestos de las vanguardias se han definido por lo nuevo, y presentan características de ilegibilidad; lo actual, para adquirir la categoría de tal, tiene que haber perdido la novedad: “La vanguardia convertida en actualidad es un sinsentido”, afirma, diciendo que hay muchas obras que empezaron siendo nuevas y hoy son actuales.


Diana Teocharidis


(Coreógrafa. Dirige actualmente el Ballet del IUNA, y el centro de experimentación del teatro Colón)

Cuenta que en los años sesenta, la vanguardia en el campo de la danza, se sitúa en ruptura, no solo con la danza tradicional y el ballet, sino también con la danza moderna. Lo que se cuestiona es el uso de los escenarios a la italiana, la cuestión del espacio en función con la simetría y la perspectiva a la italiana, la noción de espectáculo, la relación entre el movimiento y la música, y todas las cuestiones que antes eran obvias.

Luego dice que en la danza posmoderna:


“…los bailarines salen a la calle, bailan en los techos, en las paredes o en los galpones-a veces los coreógrafos ni siquiera usaban bailarines, usaban gente no entrenada-es evidente que las herramientas adecuadas para obras que se desarrollan en un espacio teatral no son adecuadas”


Lo que en un principio tuvo la intención de generar un cambio en algún área estancada, también intentó terminar con las utopías, con los grandes maestros y con las definiciones estéticas mayores. Esto es lo que ha generado esa cierta sensación de vacío.

Ella comenta que existe cierto semblante de vanguardia, que se relaciona con querer diferenciarse de los demás, con conformar cierta elite; entonces se concurre a ciertos festivales, se buscan ciertos rasgos comunes, se busca estar en el club de la vanguardia.

En la danza Argentina, no se pasó por ciertas etapas, si se hicieron cosas, pero que tienen que ver con cierto semblante de vanguardia. En la danza también se generó ruptura de ciertos parámetros, y esto devino en obras donde el agrupamiento de los materiales es absolutamente casual:


“Decir que algo es de vanguardia simplemente porque no hay un nexo lógico entre los materiales o el agrupamiento, es efectivamente casual, constituiría una simplificación y no sería obviamente lo mismo que reconocer en ese material relaciones de tensión, que impliquen una forma de pensar original”


La expositora culmina su alocución haciendo referencia a la vanguardia como una cuestión más de género que conceptual: de concurrir a tales lados, de hacer tales cosas. No se puede hablar de vanguardia en términos generales como un movimiento, más bien hay vanguardia en obras donde existe una renovación en algún aspecto estancado, o hay algo nuevo.

(Sigue en parte III)


martes, 19 de enero de 2010

Artículo: Hacia una epistemología de la vanguardia Argentina-Parte I


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INTRODUCCIÓN

“…la mirada de Burguer es eurocéntrica, no plantea ningún tiempo de corrimiento respecto de lo que podrían ser las vanguardias periféricas, sus “destiempos”. ¿Porqué pensarlas como destiempo y no como tiempo que están regulados por otra maduración de los campos artísticos locales?”[1]
Este pequeño trabajo tiene como finalidad generar una aproximación para el apuntalamiento en la conceptualización de una vanguardia Argentina.
Acaparada por una visión básicamente eurocéntrica, el término no termina de configurarse a la criolla, tal vez debido a una inapropiada traslación contextual, o justamente por ello.
Por otro lado el arte Argentino del siglo XX asociado a las vanguardias, presenta mucha tensión en cuanto a las vanguardias históricas, y muchas veces en sí mismo.
¿Que cuestiones habría que tener en cuenta para poder hablar de una vanguardia Argentina, y a la vez, que otras cuestiones tendríamos que dejar de lado?; si es que existe o ha existido, ¿como se configura como tal?
El trabajo comienza con una muy breve conceptualización de la vanguardia en el contexto Internacional y Latino, para abocarse luego a lo que constituye su núcleo central temático, dirimida en el terreno Argentino.
No es objetivo del mismo trazar una reseña de los movimientos o períodos en cuestión, o una descripción analítica de las obras, autores o manifiestos.

DESARROLLO

“Con el término de vanguardias se engloba una serie de movimientos artísticos y culturales que se desarrollaron en Europa y en América a partir de la década de 1920”[2]
Pero comencemos por el principio, ¿qué es vanguardia?
vanguardia[3]. (Del ant. avanguardia, y este de aván, por avante, y guardia). f. Parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal. || 2. Avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc. || 3. Lugares, en los ribazos y orillas de los ríos, donde arrancan las obras de construcción de un puente o de una presa. || a, o a la, o en, ~. locs. advs. En primera posición, en el punto más avanzado, adelantado a los demás. Ir a la vanguardia. Estar en vanguardia.
De su primera acepción se desprende su contexto militar, que por extensión se aplica a otros ámbitos; lo que va quedando de denominador común es la característica de ir adelante que el resto, de estar en la punta, en lo nuevo, en la avanzada.
Si hablamos de vanguardias artísticas, entonces, nos referiremos a aquellos movimientos o cualidad de algunas obras de arte, de adscribirse a lo “ultimo”, lo más nuevo u avanzado en cuanto a estética y lenguaje se refiere.
Las vanguardias artísticas tienen una historia, una historia en contextos…

a) CONTEXTO INTERNACIONAL

De Micheli[4] afirma en su libro, que el arte moderno no nació como evolución del arte del s. XIX, sino de la ruptura de los valores decimonónicos. Las razones no son solo estéticas, son básicamente ideológicas e históricas. Básicamente fue la unidad espiritual y cultural la que se quebró, y de esta ruptura emergió el nuevo arte.
La tendencia revolucionaria del s.XIX provocó la organización del pensamiento filosófico, político y literario, de la producción artística y de la acción de los intelectuales. Ello sucedió en los tres décadas siguientes al año de las revoluciones, 1848.
Lo que el autor quiere destacar es esa unidad histórica, política y cultural, porque justamente de la crisis de esa unidad, nace el arte de vanguardia:
“El comienzo de la crisis se puede hacer coincidir, en líneas generales, con el fin de las revoluciones europeas a mediados del s. XIX, pero solo se trata de un comienzo. Los signos se harán más evidentes después de 1871, después de los trágicos acontecimientos de la Comuna de París”
Luego de estos acontecimientos, nos dice el autor, las contradicciones en el cuerpo de la sociedad, cobran una violencia extrema, pronunciando aún más la crisis ya existente; y hasta nuestra época, sus consecuencias dominan los problemas de la cultura y el arte.
Otro autor nos dice:
“El primer vagido de la vanguardia se escucha en Europa de la crisis del mundo capitalista en su forma larvada de expansionismo imperialista. Lenin fue el primero que aplicó el término vanguardia de lo militar a la política; de modo inmediato, los intelectuales con mayor conciencia de la historia, se resistirán al "nuevo orden" que se pretende imponer y se anticipan críticamente a la acción depredadora en contra de las culturas regionales que luego serán arrasadas por los nuevos amos del mundo, justificando la divisa de "una sociedad libre regulada por el mercado". El fenómeno es envolvente y contradictorio, se ponen en juego otras visiones y modelos de sociedad. La inspiración del concepto de vanguardia es similar en todas partes, pero su finalidad, efectos, proyección y duración en el tiempo tendrá connotaciones ideológicas diferentes de acuerdo a la perspectiva, situación concreta e intereses de intelectuales, políticos, artistas y escritores.”[5]
Lo que nos cuenta De la Fuente , es que la noción de vanguardia, naciendo de un mismo ideario, se proyecta o manifiesta de modo diferente según el contexto del lugar donde recale; aspecto muy importante para tener en cuenta en función de entender la vanguardia en diferentes contextos.

b) CONTEXTO LATINOAMERICANO

“Sin dejar de considerar la reacción pionera y oportunidad de los ismos europeos, por contacto y acumulación de experiencias culturales y políticas, la vanguardia presentó similitudes en las distintas regiones y países del mundo en que hubo sensibilidades atentas a la crisis del capitalismo (con posturas minoritarias o localizaciones de derecha y mayoritarias de izquierda o claramente de protesta contra la guerra y el capitalismo)”[6]
Un movimiento tan importante como las vanguardias en arte, no podía dejar de irradiar a otras regiones del globo.
“En el caso de America Latina, este proceso estuvo signado por un complejo y fértil encuentro entre el arte y la política, que devino un territorio cultural nuevo, condensado en los años 20. Mas no por ello dejó de producirse una creciente institucionalización de la esfera estética, con sus prácticas diferenciadas y reglas de funcionamiento propios. Básicamente, esto puede ser entendido en el marco de los condicionamientos del complejo proceso de autonomización de la esfera político-estatal en nuestro continente”[7]
Las dos citas anteriores nos remiten la idea de irradiación, de traslación o repercusión de estos procesos de vanguardia a otros lugares, continentes, pero vistos de un modo mas contextual, donde lo político es uno de los aspectos mas importantes. De este modo el impacto que cada lugar reciba de este proceso de vanguardia, está directamente relacionado a su contexto cultural específico: político, tecnológico, ideológico, artístico, etc. Por lo tanto la apropiación o generación de una vanguardia local siempre debe diferir de otra nacida en otro contexto, tanto en su conceptualización como en su práctica.
Fernanda Beigel afirma que refuerza para pensar esta cuestión, las ideas de Nelson Osorio, quien postula a la vanguardia latina, como una variable específica del vanguardismo internacional; y que no hace falta encontrar obras que puedan declararse como “absolutamente originales”. Con solo reconocer las vanguardias latinoamericanas como resultado de un conjunto de coordenadas mundiales, nacionales y regionales, es suficiente para entrar en la indagación de los condicionamientos sociales que han permitido el desarrollo de los distintos movimientos, en las contradicciones que han expresado.
Considera a las vanguardias latinoamericanas como un fenómeno propio del campo cultural, que tuvo su peso para el proceso de identificación social que se abrió con la modernización, y atravesado por múltiples rechazos de su modalidad dependiente y oligárquica.
El muralismo mexicano, el indigenismo peruano, el criollismo rioplatense, y el modernismo brasilero, son ejemplos de distintas corrientes que intentaron una articulación entre innovaciones artísticas y preocupaciones políticas. Estos esfuerzos programáticos, fueron plasmados en manifiestos, obras pictóricas, poemas, y también en rebeliones populares, grupos culturales y organizaciones partidarias.

c) LO ARGENTINO

En diciembre de 2002, el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de Buenos Aires, convoca a un ciclo de mesas redondas interdisciplinarias para abordar la discusión acerca de las vanguardias argentinas. En el participan artistas y críticos de la generación intermedia con la finalidad de exponer, y en lo posible, definir el estado de la cuestión.
El interés suscitado por el encuentro superó las expectativas de los organizadores, las instalaciones se vieron colmadas en todas las jornadas del encuentro; tal es así que una vez finalizado el ciclo, se convocó a otros artistas y a otros críticos para seguir sumando y elaborando la cuestión.
Al año siguiente, se edita el libro que contiene todas lo acaecido en el ciclo (exposiciones, preguntas del público), y todos los informes que una vez culminado el ciclo se le ha peticionado a otras personas,
Sin quererlo, quizá, el libro se constituye en un referente insoslayable para el apuntalamiento de una vanguardia argentina, tanto por su actualidad, como por la formación de los intervinientes, el enfoque multidisciplinario y la calidad y aporte de sus exposiciones.


Marco Armellino


[1] Ana Longoni en Vanguardias Argentinas. (2003)Ed. Libros del Rojas. Argentina.
[2] Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas. Textos programáticos y críticos.(1991). Madrid. Ediciones Cátedra.
[3] Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.
[4] De Micheli, Mario. (1966) (1992).Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid. Alianza Editorial.
[5] José Alberto de la Fuente A (2005), en Literatura y Lingüística N° 16, págs: 31-50. Chile
6 Idem.
[7] Fernanda Beigel-La epopeya de una generación y una revista, Las redes editoriales de José Carlos Mariátegui en América Latina-Ed. Biblios Argentina 2006

(Sigue en parte II)