martes, 19 de enero de 2010

Artículo: Hacia una epistemología de la vanguardia Argentina-Parte I


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INTRODUCCIÓN

“…la mirada de Burguer es eurocéntrica, no plantea ningún tiempo de corrimiento respecto de lo que podrían ser las vanguardias periféricas, sus “destiempos”. ¿Porqué pensarlas como destiempo y no como tiempo que están regulados por otra maduración de los campos artísticos locales?”[1]
Este pequeño trabajo tiene como finalidad generar una aproximación para el apuntalamiento en la conceptualización de una vanguardia Argentina.
Acaparada por una visión básicamente eurocéntrica, el término no termina de configurarse a la criolla, tal vez debido a una inapropiada traslación contextual, o justamente por ello.
Por otro lado el arte Argentino del siglo XX asociado a las vanguardias, presenta mucha tensión en cuanto a las vanguardias históricas, y muchas veces en sí mismo.
¿Que cuestiones habría que tener en cuenta para poder hablar de una vanguardia Argentina, y a la vez, que otras cuestiones tendríamos que dejar de lado?; si es que existe o ha existido, ¿como se configura como tal?
El trabajo comienza con una muy breve conceptualización de la vanguardia en el contexto Internacional y Latino, para abocarse luego a lo que constituye su núcleo central temático, dirimida en el terreno Argentino.
No es objetivo del mismo trazar una reseña de los movimientos o períodos en cuestión, o una descripción analítica de las obras, autores o manifiestos.

DESARROLLO

“Con el término de vanguardias se engloba una serie de movimientos artísticos y culturales que se desarrollaron en Europa y en América a partir de la década de 1920”[2]
Pero comencemos por el principio, ¿qué es vanguardia?
vanguardia[3]. (Del ant. avanguardia, y este de aván, por avante, y guardia). f. Parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal. || 2. Avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc. || 3. Lugares, en los ribazos y orillas de los ríos, donde arrancan las obras de construcción de un puente o de una presa. || a, o a la, o en, ~. locs. advs. En primera posición, en el punto más avanzado, adelantado a los demás. Ir a la vanguardia. Estar en vanguardia.
De su primera acepción se desprende su contexto militar, que por extensión se aplica a otros ámbitos; lo que va quedando de denominador común es la característica de ir adelante que el resto, de estar en la punta, en lo nuevo, en la avanzada.
Si hablamos de vanguardias artísticas, entonces, nos referiremos a aquellos movimientos o cualidad de algunas obras de arte, de adscribirse a lo “ultimo”, lo más nuevo u avanzado en cuanto a estética y lenguaje se refiere.
Las vanguardias artísticas tienen una historia, una historia en contextos…

a) CONTEXTO INTERNACIONAL

De Micheli[4] afirma en su libro, que el arte moderno no nació como evolución del arte del s. XIX, sino de la ruptura de los valores decimonónicos. Las razones no son solo estéticas, son básicamente ideológicas e históricas. Básicamente fue la unidad espiritual y cultural la que se quebró, y de esta ruptura emergió el nuevo arte.
La tendencia revolucionaria del s.XIX provocó la organización del pensamiento filosófico, político y literario, de la producción artística y de la acción de los intelectuales. Ello sucedió en los tres décadas siguientes al año de las revoluciones, 1848.
Lo que el autor quiere destacar es esa unidad histórica, política y cultural, porque justamente de la crisis de esa unidad, nace el arte de vanguardia:
“El comienzo de la crisis se puede hacer coincidir, en líneas generales, con el fin de las revoluciones europeas a mediados del s. XIX, pero solo se trata de un comienzo. Los signos se harán más evidentes después de 1871, después de los trágicos acontecimientos de la Comuna de París”
Luego de estos acontecimientos, nos dice el autor, las contradicciones en el cuerpo de la sociedad, cobran una violencia extrema, pronunciando aún más la crisis ya existente; y hasta nuestra época, sus consecuencias dominan los problemas de la cultura y el arte.
Otro autor nos dice:
“El primer vagido de la vanguardia se escucha en Europa de la crisis del mundo capitalista en su forma larvada de expansionismo imperialista. Lenin fue el primero que aplicó el término vanguardia de lo militar a la política; de modo inmediato, los intelectuales con mayor conciencia de la historia, se resistirán al "nuevo orden" que se pretende imponer y se anticipan críticamente a la acción depredadora en contra de las culturas regionales que luego serán arrasadas por los nuevos amos del mundo, justificando la divisa de "una sociedad libre regulada por el mercado". El fenómeno es envolvente y contradictorio, se ponen en juego otras visiones y modelos de sociedad. La inspiración del concepto de vanguardia es similar en todas partes, pero su finalidad, efectos, proyección y duración en el tiempo tendrá connotaciones ideológicas diferentes de acuerdo a la perspectiva, situación concreta e intereses de intelectuales, políticos, artistas y escritores.”[5]
Lo que nos cuenta De la Fuente , es que la noción de vanguardia, naciendo de un mismo ideario, se proyecta o manifiesta de modo diferente según el contexto del lugar donde recale; aspecto muy importante para tener en cuenta en función de entender la vanguardia en diferentes contextos.

b) CONTEXTO LATINOAMERICANO

“Sin dejar de considerar la reacción pionera y oportunidad de los ismos europeos, por contacto y acumulación de experiencias culturales y políticas, la vanguardia presentó similitudes en las distintas regiones y países del mundo en que hubo sensibilidades atentas a la crisis del capitalismo (con posturas minoritarias o localizaciones de derecha y mayoritarias de izquierda o claramente de protesta contra la guerra y el capitalismo)”[6]
Un movimiento tan importante como las vanguardias en arte, no podía dejar de irradiar a otras regiones del globo.
“En el caso de America Latina, este proceso estuvo signado por un complejo y fértil encuentro entre el arte y la política, que devino un territorio cultural nuevo, condensado en los años 20. Mas no por ello dejó de producirse una creciente institucionalización de la esfera estética, con sus prácticas diferenciadas y reglas de funcionamiento propios. Básicamente, esto puede ser entendido en el marco de los condicionamientos del complejo proceso de autonomización de la esfera político-estatal en nuestro continente”[7]
Las dos citas anteriores nos remiten la idea de irradiación, de traslación o repercusión de estos procesos de vanguardia a otros lugares, continentes, pero vistos de un modo mas contextual, donde lo político es uno de los aspectos mas importantes. De este modo el impacto que cada lugar reciba de este proceso de vanguardia, está directamente relacionado a su contexto cultural específico: político, tecnológico, ideológico, artístico, etc. Por lo tanto la apropiación o generación de una vanguardia local siempre debe diferir de otra nacida en otro contexto, tanto en su conceptualización como en su práctica.
Fernanda Beigel afirma que refuerza para pensar esta cuestión, las ideas de Nelson Osorio, quien postula a la vanguardia latina, como una variable específica del vanguardismo internacional; y que no hace falta encontrar obras que puedan declararse como “absolutamente originales”. Con solo reconocer las vanguardias latinoamericanas como resultado de un conjunto de coordenadas mundiales, nacionales y regionales, es suficiente para entrar en la indagación de los condicionamientos sociales que han permitido el desarrollo de los distintos movimientos, en las contradicciones que han expresado.
Considera a las vanguardias latinoamericanas como un fenómeno propio del campo cultural, que tuvo su peso para el proceso de identificación social que se abrió con la modernización, y atravesado por múltiples rechazos de su modalidad dependiente y oligárquica.
El muralismo mexicano, el indigenismo peruano, el criollismo rioplatense, y el modernismo brasilero, son ejemplos de distintas corrientes que intentaron una articulación entre innovaciones artísticas y preocupaciones políticas. Estos esfuerzos programáticos, fueron plasmados en manifiestos, obras pictóricas, poemas, y también en rebeliones populares, grupos culturales y organizaciones partidarias.

c) LO ARGENTINO

En diciembre de 2002, el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de Buenos Aires, convoca a un ciclo de mesas redondas interdisciplinarias para abordar la discusión acerca de las vanguardias argentinas. En el participan artistas y críticos de la generación intermedia con la finalidad de exponer, y en lo posible, definir el estado de la cuestión.
El interés suscitado por el encuentro superó las expectativas de los organizadores, las instalaciones se vieron colmadas en todas las jornadas del encuentro; tal es así que una vez finalizado el ciclo, se convocó a otros artistas y a otros críticos para seguir sumando y elaborando la cuestión.
Al año siguiente, se edita el libro que contiene todas lo acaecido en el ciclo (exposiciones, preguntas del público), y todos los informes que una vez culminado el ciclo se le ha peticionado a otras personas,
Sin quererlo, quizá, el libro se constituye en un referente insoslayable para el apuntalamiento de una vanguardia argentina, tanto por su actualidad, como por la formación de los intervinientes, el enfoque multidisciplinario y la calidad y aporte de sus exposiciones.


Marco Armellino


[1] Ana Longoni en Vanguardias Argentinas. (2003)Ed. Libros del Rojas. Argentina.
[2] Schwartz, Jorge. Las vanguardias latinoamericanas. Textos programáticos y críticos.(1991). Madrid. Ediciones Cátedra.
[3] Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation.
[4] De Micheli, Mario. (1966) (1992).Las vanguardias artísticas del siglo XX. Madrid. Alianza Editorial.
[5] José Alberto de la Fuente A (2005), en Literatura y Lingüística N° 16, págs: 31-50. Chile
6 Idem.
[7] Fernanda Beigel-La epopeya de una generación y una revista, Las redes editoriales de José Carlos Mariátegui en América Latina-Ed. Biblios Argentina 2006

(Sigue en parte II)

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